A diferencia de lo que diversos funcionarios del gobierno sostienen, la demanda de ahorros en Argentina no es un problema cultural. Es un problema de subsistencia ante un Estado históricamente voraz. La fuerte demanda de dólares hace que el tipo de cambio sea una variable muy sensible en el ámbito político. Como bien saben los argentinos, una crisis cambiaria puede terminar en una crisis de gobierno. Apelar, sin embargo, a un cambio cultural para deshacerse del problema del dólar no es solución.
Desde que Perón nacionalizó el BCRA en 1946, la inflación promedio anual ha sido del 60 por ciento.
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