La conducción económica recibió con cierto alivio el dato del índice de precios al consumidor del Indec del mes de mayo, marcando una inflación del 5,1% para mayo, supone la segunda baja mensual consecutiva, tras los aumentos extremos del 6,7% en marzo y 6% en abril. La perspectiva del entorno del ministro de Economía es que la inflación mensual siga descendiendo en junio, pese a la suba en las tarifas de electricidad y gas. Quizás tan sólo unas pocas décimas, pero al menos lo suficiente para ubicar el indicador por debajo del 5%.
La lectura negativa de estos mismos datos es que la inflación acumulada en los primeros cinco meses del año alcanza al 29,3%, la más alta desde 1991 (último año previo a la convertibilidad, cuando el índice había registrado alzas del 7,7% en enero, 27% en febrero y 11% en marzo). Y del 60,7% en los ultimos doce meses. Todo lo cual permite prever que, incluso en las optimistas perspectivas de la conducción económica, en todo el año calendario 2022 la inflación no podrá bajar del 66%. Es decir, que resultará la más elevada de los últimos 30 años (en 1991 cerró en 84%).
Esto último, como consecuencia de que la inflación mensual de los próximos seis meses (junio a noviembre) será inevitablemente más alta que la de los mismos meses del año pasado, que osciló entre el 2,5 de agosto y noviembre, y el 3,5 de septiembre y octubre, elevando asi en unos cuantos puntos la inflación interanual por arriba del actual 60,7%. Las propias proyecciones oficiales indican que todavía habrá varios meses por delante antes de que la inflación mensual baje y llegue al 3,5%.
Justificando el optimismo
Desde el Palacio de Hacienda se destaca no sólo la reducción del aumento mensual del IPC en abril y mayo, sino también la desaceleración de la inflación del rubro Alimentos y bebidas, que pasó del 5,9% en abril al 4,4% de aumento en mayo. También había resultado más alta la variación de precios en este rubro en febrero (7,5) y en marzo (7,2).
Un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) de los datos puiblicados por el Indec destaca que el aumento en el rubro Alimentos en mayo estuvo particularmente impulsado por Panificados y otros productos derivados del trigo (suba promedio del 5,5%), lácteos (6,4%), carnes y derivados (6,1%) y aceites (5,4%). En cambio, frutas y verduras aportaron a moderar la variación con una baja (por segundo mes consecutivo) del 0,2% en promedio.
Desde Economía recuerdan que el salto en el precio de los alimentos en los meses previos reflejaron el impacto de factores externos: “los shocks en commodities por la sequía en Sudamérica y el conflicto bélico en Ucrania”. Que siguen pesando, pero con un impacto atenuado.
También destacaron desde los despachos cercanos al de Martín Guzmán el menor incremento en el rubro Prendas de vestir y calzado, que con un aumento del 5,8% en mayo se ubicó muy por debajo de las variaciones en los meses previos (10,9% en marzo y 9,9% en abril).
Motivos para preocuparse
Son varios los signos de que el país se encuentra sumergido en una economía inflacionaria, con un alto grado de generalización del cual le va a costar salir en el corto plazo. Es decir, sin considerar la posibilidad de implementar cambios estructurales.
Una señal de ello es que los dos rubros que menor aumento de precio tuvieron en mayo se ubicaron por arriba del 3%. Es decir, son los que menos suben pero están en niveles de inflación elevada, aun para la propia economía argentina. Ellos son Comunicación (3,1%) y Educación (3,2%).
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