A un año de las próximas elecciones presidenciales la creciente deuda en pesos, único mecanismo de financiamiento con el que cuenta el gobierno de Alberto Fernández, se encuentra en zona crítica, tanto por su volumen como por las tasas de interés que debe ofrecerle al mercado para tentar a la renovación, “roll over”, en la jerga del mundo de las finanzas.
Foto de archivo: un hombre sostiene varios billetes de pesos argentinos en el centro financiero de Buenos Aires, Argentina. 30 ago, 2018. REUTERS/Marcos Brindicci
Los números de octubre: balance positivo para acciones y bonos, frente a un dólar al que le faltó reacción
Las acciones argentinas en Wall Street ganaron hasta 23% en dólares, encabezadas por YPF. El S&P Merval subió 7,8% en el mes a 149.938 puntos. La brecha cambiaria es la más reducida en cuatro meses y el Banco Central vendió casi USD 500 millones en el mercado
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Para los próximos doce meses los volúmenes de títulos que están flotando en el mercado son astronómicos en valores nominales. Se prevén vencimientos de títulos públicos en moneda local por unos $10 billones, y una cantidad similar de pasivos remunerados del Banco Central, en Letras de Liquidez (Leliq), Pases pasivos y Nobac (Notas del BCRA). Son unos 20 billones de pesos que indexan a una tasa superior al 100% anual, en línea con la inflación esperada.
Para darle dimensión al problema, los analistas del mercado comparan con el nivel de la Base Monetaria -circulante y pesos en cuenta corriente- con la que funciona la economía, que era de $4.207.326 millones ($4,2 billones) al 26 de octubre último. Hacia fin de año, estos pasivos en pesos del Tesoro y el BCRA multiplicarán por cuatro a la BM, y se duplicarán con el horizonte de las elecciones del 2023.
Los vencimientos de deuda en pesos -del Tesoro más la del BCRA- para los próximos doce meses multiplican por cuatro a la Base Monetaria
Los pesos en circulación y aquellos retenidos o absorbidos de manera temporal por la colocación de deuda son producto de la acumulación de emisión primaria del BCRA de moneda, luego secundada por la colocación de bonos para reabsorber los pesos excedentes y para aportar al financiamiento del déficit gubernamental. Esa “bola de nieve” es hiperinflacionaria en caso de no poder renovarse, pues al regresar como liquidez al mercado espiralizaría el crecimiento de la Base Monetaria, alertan muchos economistas.
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