Es importarte recordar que la última Ley de Sinceramiento fiscal disminuyó la alícuota de este impuesto al 0,25% a partir del período fiscal 2018, aplicable a todos los bienes gravados, sin discriminar si los mismos se encuentran radicados en el país o en el exterior.
Desde el gobierno justifican que este cambio sería un incentivo para que los U$S100.000 millones de fondos que se estiman hay en el exterior, sean repatriados al país.
De ser confirmada esta medida, generará una mayor inequidad e incertidumbre fiscal a la actual, lo que aleja del país a futuros inversionistas y emprendedores. La seguridad jurídica y la igualdad fiscal son 2 ejes fundamentales para atraer inversiones, y alentar a los emprendedores a desarrollar sus proyectos en el país.
En Argentina ambos principios están lesionados, y estas medidas los empeorarían ya que quienes entraron en el último blanqueo, y a quienes se les garantizó por ley una disminución del impuesto sobre los bienes personales, como beneficio para que se adhieran a la amnistía fiscal, perderán el beneficio obtenido.
Aquellos contribuyentes que poseen bienes gravados en el exterior, pagarían 4 veces más que quienes poseen los mismos bienes pero en el país, esto es un ataque directo a la igualdad impositiva que debe conservar un país para poder sentar las bases de un crecimiento estructural.
* Socio De Luca & Asociados
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