Manifestantes en Chubut atacaron con piedras la camioneta en la que se trasladaba el presidente Alberto Fernández, que visitaba la comarca andina luego de los incendios que arrasaron 220 viviendas y 1500 hectáreas en la última semana.
Los incidentes se produjeron cuando el jefe de Estado se retiraba del centro cultural de Lago Puelo, donde se montó el Comando de Operaciones para coordinar el combate contra el fuego tras una reunión con intendentes de las localidades afectadas.
La salida del establecimiento fue tumultuosa: grupos de activistas contra la megaminería se abalanzaron sobre las puertas y la delegación presidencial que integraban el secretario general de Presidencia Julio Vitobello, los ministros de Hábitat, Jorge Ferraresi; y Obras Públicas Gabriel Katopodis; y medio ambiente Juan Cabandié y el secretario de Comunicación Juan Pablo Biondi, quien se cubrió la cabeza con las manos la cabeza luego de que un piedrazo lo rozara. El vocero presidencial también recibió un piedrazo en la mano, que le provocó una inflamación superficial en la zona. No hubo más heridos que lamentar.

Una de las piedras que le titaron a Alberto Fernández.
El Presidente ya estaba arriba de la camioneta de Parques Nacionales que trasladaba a la delegación. Los manifestantes rompieron una luneta -con una piedra del tamaño de una lata de gaseosa- y un vidrio del lado derecho del rodado. Fernández se encontraba del lado izquierdo junto a la primera dama Fabiola Yañez. Cuando la camioneta quiso arrancar, dos manifestantes se lo impidieron durante unos minutos. Arcioni nunca se subió al vehículo de la comitiva. Se fue por la puerta trasera del centro cultural y ya no volvió a sumarse a la delegación oficial. El Presidente no disimuló su enojo.
Sin embargo, en el Gobierno minimizaron los incidentes y apuntaron contra el gobernador de la provincia, Mariano Arcioni, que se hizo presente en el lugar a pesar del pedido de Presidencia para que no lo hiciera. “Le dijimos que no viniera, porque sabíamos que podía haber quilombo, se apareció igual y se armó”, precisó un integrante de la comitiva. “Si el gobernador no venía no hubiera sucedido nada. Se lo habíamos dicho y vino igual”, se lamentó otro funcionario de la comitiva. Grupos de manifestantes denunciaron que quienes provocaron los incidentes eran infiltrados.
El gobernador, que empuja un proyecto de minería a cielo abierto en la legislatura local y adeuda salarios de los estatales de Chubut, se apersonó para recibir en el aeropuerto local a Fernández. “El espacio era vidriado, lo vieron a Arcioni y se armó el lío”, relató un funcionario. Tras los incidentes, el Presidente suspendió una actividad en una escuela, a 10 cuadras del centro cultural, donde planeaba anunciar la ayuda de Nación a los distritos afectados. Allí se enfrentaron grupos a favor y en contra de la actividad minera.
El jefe de Estado suspendió la visita por tierra a los municipios que más sufrieron los incendios y -sin Arcioni- se trasladó a El Bolsón, donde abordó un helicóptero para sobrevolar la zona de los incendios. Luego regresó a Bariloche para regresar al aeropuerto de El Palomar y desde allí a Olivos. En el Gobierno preocupa la situación social de Chubut, que se suma a los desbordes en Formosa.
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