Las declaraciones públicas de Alberto Fernández en Moscú y Barbados sobre Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI) enfriaron la relación política entre la administración de Joseph Biden y la Casa Rosada. La postura diplomática de Washington ya afecta la negociación con el Fondo, y la Argentina tiene escaso tiempo para evitar un default en marzo.
Alberto Fernández está decepcionado con la Casa Blanca porque considera que no se involucró en las conversaciones con el FMI y cree que no entiende su mirada sobre la relaciones internacionales cuando crítica su viaje a Rusia y China.
El Presidente asume que en Washington continúan observando la agenda global con parámetros de la Guerra Fría, y que esa perspectiva endogámica distorsiona la apreciación de los objetivos geopolíticos que se trazó antes de viajar a Moscú y Beijing.
“He leído que le he mordido la mano a quien me ayudó… ¿A quién me ayudó? A mí con el Fondo me ayudaron los países europeos, me ayudó China, me ayudó Rusia, los países americanos y paro ahí. Sé quién hizo mucho para que ese préstamo sea dado. Eso sí lo sé, el gobierno anterior de EEUU. No lo digo yo, lo dice el Fondo”, comentó Alberto Fernández en Barbados durante una entrevista vía que zoom que ofreció a 11 periodistas de la Argentina.
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