La mañana que la Unidad de Información Financiera (UIF) presentó su alegato en el caso Vialidad y, en contra de lo que había hecho hasta entonces, pidió la absolución de Cristina Kirchner, dentro del organismo acababa de estallar una crisis que se preservó hasta hoy en el mayor de los secretos.
El día anterior al alegato, el domingo 10 de julio, la vicepresidente de la UIF, Luna Montes, presentó su renuncia. Dejó escrito que lo hacía por razones personales, pero fuentes que conocen la interna dijeron a LA NACION que estaba claro que el motivo era otro: no estaba de acuerdo con el alegato. Evidentemente su visión de lo que había que hacer no fue la que se impuso y sabiendo lo que pasaría horas después, decidió irse.
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