Si bien su entorno reconoce que hubo contactos de la Premier League y de España, saben que recién a los 17 años podría firmar un contrato legalmente, por lo que su desarrollo en estos meses será vital para saber cómo continuará su camino. “Es chico él, hablamos mucho como familia e intentamos traerlo a la realidad, a la humildad, al trabajo. Hablamos mucho con él, que disfrute, pero con los pies en la tierra”.
Para sus padres es un mundo nuevo el que deben atravesar: Fernando es químico y Agustina bióloga. Se conocieron en la Universidad de Ciencias Exactas y se fueron a trabajar a Brasil meses después de la crisis del 2001, un poco empujados por la situación y otra por el deseo de conocer otras culturas. Permanecieron en Vinhedo (Sao Paulo) hasta 2008, donde nacieron Felipe y su hermano mayor Mateo (19 años, estudiantes de ciencias biomédicas en Edimburgo). El trabajo y la aventura los empujó a pasar por Milan (Italia), retornar tiempo después a Brasil y en enero del 2020 desembarcar en Inglaterra.
Felipinho se crió en el futsal brasileño, aunque con una cultura 100% argentina que lo llevó a perseguir su sueño de vestirse de celeste y blanco. Estuvo a prueba en el Liverpool cuando llegaron a Reino Unido, pero la pandemia que se desató le impidió poder mostrarse y los agentes de ese lugar lo recomendaron al Preston. “Fue una semana a Liverpool y se cerró todo por el COVID. No pudo hacer nada y el muchacho nos recomendó venir acá, que sí estaban jugando: en el primer partido hizo dos goles ya”.
Puede jugar como centrodelantero, como segunda punta o en cualquier puesto del frente de ataque con la ventaja de manejar las dos piernas. La decisión de emigrar a Inglaterra, aclara Fernando, fue fundamental para que profundice su trayectoria deportiva: “La verdad, siempre supimos que a él le iba a ir bien porque juega muy bien desde chiquito. Pero sabíamos que en Latinoamérica iba a ser más difícil porque en Brasil tenés un montón de chicos que juegan al fútbol y la verdad que la infraestructura, sacando los clubes grandes, es bastante precaria, muy a pulmón. Acá nos encontramos con un montón de clubes de segunda división, como Preston, con una mega infraestructura. Con profesionales, con plata… Esta beca que se ganó él ahora la da el gobierno inglés a más de mil chicos en todo el país para que puedan estudiar y jugar al fútbol durante dos años. El nivel es muy bueno y hay muchas oportunidades”.
Los Rodríguez-Gentile pueden saltar de país en país para cumplir con esa necesidad de “conocer otras culturas”, pero la sangre argentina sigue de generación en generación aunque sus hijos vengan un mes por año para las vacaciones: “No entendemos bien de dónde sacó toda esta pasión por Argentina, sacó esa cosa por Argentina que es una locura. Está muy entusiasmado con todo esto, con los mensajes lindos de la gente”.
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Felipe Rodriguez-Gentile en la firma de la beca con Preston