-Según informes oficiales, más de 2 mil presos fueron liberados desde que comenzó la pandemia. ¿Hubo ahí un error de origen en esta materia? ¿Diría que aquí está una de las razones por las que el delito creció tanto en las últimas semanas en la zona del AMBA?
-Bueno, sin duda. Si largás a la calle a casi 5000 convictos, que muchos de ellos fueron condenados por delitos graves de tipo criminal, robos a mano armada, robo en banda, narcotráfico, asesinatos, y a eso le sumás una situación de cantidad de delincuentes que no están delinquiendo en lo que uno llamaría el delito sin violencia, por ejemplo, el que se produce en los trenes, subtes o donde hay aglomeración de gente, o en recitales. Es decir, casos donde el delito existe pero la gente casi no lo nota cuando se producen, porque están realizados sin violencia, ahora ¿dónde está yendo? El dinero, aunque sea poco, está en las casas. Es el caso del jubilado o el que cobra 20, 25 o 30 mil pesos por mes. Además, la gente está en la casa. Vos sabés que el delito más duro, fuera del asesinato por supuesto, es entrar a la casa. Porque genera el miedo a la violación, a que te maten. Normalmente queda una aprehensión, por eso la gente es muy habitual que se mude. Si sumamos a los delincuentes largados a la calle como si nada, más todos aquellos que delinquen en general a lugares donde hay aglomeración para cuidar a la gente, vos ves que esto se ha ido hacia las casas.
-¿Qué tendría que hacer la conducción política de la seguridad?
-Moverse, porque el delito se mueve y en simultáneo se tienen que mover las fuerzas de seguridad a través de una construcción de un nuevo mapa de delitos. Yo me acuerdo que cuando empezó esto, cuando empezaron a liberarse los presos y yo me pronuncié al respecto, el Presidente salió a discutirme en público, a decir “qué sabe Bullrich, no sabe nada, si en Estados Unidos están largando presos y están haciendo lo mismo que nosotros’. Bueno, salió en la prensa norteamericana que en la ciudad de Nueva York, desde mayo de 2019 a mayo de 2020, los homicidios aumentaron un 78%. Quiere decir que en Argentina y en Nueva York, si vos largás criminales, tenés las mismas consecuencias, se aumenta en forma exponencial el delito y las muertes. Y eso es lo que nos está pasando en este momento, lamentablemente. La explicación facilista de que este es un problema social aún no está verificada, porque aún no hay nuevos delincuentes. Por el contrario, bajó la tasa de nuevos delincuentes, lo que es muy importante para no justificar el delito con la falta de dinero generada por la situación de la pandemia.
-Qué curioso porque el ministro Sergio Berni dijo que hay gran cantidad de delitos realizados por gente que jamás había delinquido. ¿Usted dice que no es así?
-No, la tasa de entrada al delito, un índice que habla de personas que entraron al sistema penal cuando no habían estado antes, siempre sigue alrededor del 30% de personas sin antecedentes, y sigue igual. Con lo cual, no se está verificando una entrada de nuevos delincuentes, no es que la gente la está pasando mal y decide hacerse delincuente. Ni siquiera estamos viendo el delito de la desesperación, como el saqueo o buscar comida. Probablemente por las iniciativas del Estado, los municipios, los privados que están funcionando desde el primer día, hay una red de atención importante que está funcionando para evitar esas actitudes. Los cambios los estamos viendo en la variación del lugar del delito, que lo hace muy duro, y la cantidad de delincuentes largados a la calle por esta política criminal que siempre protege más al delincuente que a la víctima.
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La inseguridad está escalando a niveles preocupantes y la modalidad que más se extiende, el robo a los hogares con los habitantes adentro, está provocando una conmoción especial en las familias, que normalmente deciden mudarse por las consecuencias psicológicas que provoca. Por eso Infobae quiso hablar con la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quizás la funcionaria más valorada de la gestión de Juntos por el Cambio, no solamente por lo que dicen las encuestas, sino también por lo que reflejan las estadísticas. La tasa de homicidios dolosos fue decreciendo desde 2015 para llegar a 2019 con 5.3 cada cien mil habitantes, la más baja desde 2001. La tasa de robos también registró un descenso notable, de 1027,2 en 2015 a 838,3 cada cien mil habitantes en 2019. Los secuestros extorsivos cayeron también, pasando de 273 en 2015 a 34 en 2019. Cuando salió a criticar al Gobierno por liberar presos con condena, el Presidente dijo que “no entendía nada” y contó que en Estados Unidos estaban haciendo lo mismo. A meses de ese episodio que tensó el vínculo entre la oposición y el oficialismo, la presidenta del PRO dice: “Si vos largás delincuentes aquí en Argentina y en Nueva York, los delitos van a aumentar exponencialmente”. Y afirma estar dispuesta a colaborar en políticas de seguridad con su sucesora, la ministra Sabina Frederic, si la convocan.