Hasta los minutos previos a la publicación de la carta de Cristina Kirchner, en el Gobierno consideraban que el camino de salida a la crisis política era avanzar en un acuerdo con el kirchnerismo, para calmar las aguas después del terremoto que se generó ayer cuando los ministros que responden a la Vicepresidenta pusieron su renuncia a disposición.
“Habrá reunionismo y cabildeo hasta que haya fumata blanca”, le había asegurado a Infobae un ministro de extrema confianza de Alberto Fernández al caer la tarde. Desde el kirchnerismo la idea era similar. Uno de los ministros que ayer presentó la renuncia sostuvo: “Hay paz y habrá paz”. Ambas proyecciones se hicieron añicos en pocos segundos.
Incluso, desde La Cámpora, consideraban que con el correr de las horas se iban a poder llegar a un acuerdo para evitar que la crisis interna se profundice. “Se dobla pero no se rompe. Vamos a llegar a una acuerdo”, indicaron, advirtiendo la voluntad negociadora.
Pero a las 18:56 la Vicepresidenta publicó una explosiva carta en sus redes sociales en la que cuestionó la gestión económica del Gobierno, acusó al entorno del Presidente de montar operaciones de medios en su contra, dijo que anticipó la derrota en las elecciones por las fallas en la política económica y pidió cambios en el Gabinete.
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