Pero más allá de esos intangibles, su balance de legislatura ofrece pocos logros verdaderamente influyentes a largo plazo. “Puesto en una balanza, al final, lo que ha sacado adelante es mucho menor de lo que había prometido”, asegura Carlota García Encina, investigadora principal de Estados Unidos y Relaciones Transatlánticas del Real Instituto Elcano, que señala lo errático de su actuación: “La imagen que ha dado ha sido de cierta disfuncionalidad”.
“Los dos primeros años de su mandato han sido caóticos”, coincide Julio Cañero, vicerrector de Relaciones Internacionales y vocal del Instituto Franklin de la Universidad de Alcalá, quien recuerda las críticas de sus antiguos asesores tras salir de la Casa Blanca y subraya que Estados Unidos está ahora “más débil” en el escenario internacional y más dividido internamente, lo que no impide que Trump mantenga una amplia base electoral.
Una economía lanzada hasta la pandemia
En buena parte, porque su gran promesa fue impulsar la economía y al menos las grandes cifras le han acompañado hasta la irrupción del coronavirus: Estados Unidos alargó durante sus primeros años de mandato un ciclo de crecimiento ya de por sí extenso, marcando récords como la reducción del paro a su tasa más baja en medio siglo, un 3,5 %, lo que equivale al pleno empleo.
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