El calor agobia. La presión, también. Y la procesión sacude por dentro a Boca. Porque aquí, en esta ciudad de contrastes, tendrá que revalidar su condición de favorito. En un escenario poco favorable en el aspecto climático y cargado de tensión. Una derrota podría traer duras consecuencias. Desde la prematura eliminación de la Copa Libertadores y el sueño trunco de la séptima hasta la fecha de vencimiento del ciclo de Guillermo Barros Schelotto. A fin de cuentas, el propio Mellizo tiene claro el panorama porque conoce el paño azul y oro. En las buenas, y en la malas mucho más, todo se magnifica alrededor de este gigante continental.

Los hinchas de Boca que llegaron a Barranquilla. AFP
Antes de lo previsto, en la penúltima fecha de la fase de grupos, Boca ya tuvo que jugar una final en la Copa Libertadores. Y así quedó claro desde el primer minuto bajo el calor sofocante y la humedad de Barranquilla.
Con Tevez como faro de ataque, con Pavón bien abierto a la izquierda y Bebelo Reynoso flotando de la derecha al medio, la idea del equipo argentino era jugar de igual a igual. Y lejos de Agustín Rossi.
A los cinco minutos avisó con un remate picante de Carlitos Tevez desde afuera del área que obligó a una estirada brillante de Sebastián Viera contra su palo derecho.
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