La fuerza de voluntad puede lograr imposibles, más cuando tiene el valor agregado de la pasión. Belén Ameijenda podría haber sido un caso más de las personas que nacen con la espina bífida, una malformación congénita que complica la motricidad. Incluso antes de venir al mundo los médicos le dijeron a sus padres que no iba poder caminar. Sin embargo, desde sus primeros días dio pelea para evitar la silla de ruedas y el deporte fue clave en esa lucha. Natación y equitación la ayudaron a salir adelante. Pero es con el automovilismo donde está cerca de lograr un hito y ser la primera mujer en Latinoamérica en correr en su condición. Belén contó su historia.
Las complicaciones estuvieron desde el primer minuto y nada le fue fácil. “Antes nacer los médicos les dijeron a mis viejos que jamás iba a caminar porque iba a tener la espina bífida, que es una malformación congénita donde el tubo neural no se llega a desarrollar o cerrar, y puede afectar a diferentes regiones de la médula espinal y las mías son la L4 y L5. Al otro día de mi nacimiento me operaron y el médico les ratificó el panorama”, recuerda la joven del barrio porteño de Saavedra.
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