Aunque parecen ser los temas de agenda de la industria, no todo pasa por los conceptos de autos sustentables, autos conectados y vehículos autónomos. Si, esas son las prioridades de los fabricantes, porque hay plazos para la descarbonización que imponen los gobiernos y el tiempo corre, porque hay clientes demandantes de tecnología y conectividad y hay que satisfacer esa exigencia, y porque hay un nuevo usuario en el horizonte que no será conductor, sino un usuario de un auto, y querrá que el automóvil le dé servicios y no trabajo.
Pero mientras se avanza en dirección hacia esos grandes pilares que marcarán el cambio de paradigma del automóvil del futuro, hay que seguir distinguiéndose del resto, generando novedades o soluciones que mejoren la calidad de uso de un vehículo o el disfrute en el presente. Y la tecnología que se aplica hoy en los autos permite desarrollos ocurrentes o prácticos, que un tiempo atrás no estaban en el radar, algunas porque requerían materiales o sistemas que no existían, otras porque sólo gracias a la electrificación aparecen como una alternativa.
Un auto está parado en el garage de casa. Empieza el día y su propietario sale a trabajar en él. Las tres primeras operaciones dinámicas que hará para ponerse en camino a la oficina, tenían un modo. Ese modo, hoy, podría cambiar.
Abrir la puerta y encender el motor, no importa si de combustión interna o eléctrico en este caso. Poner el auto en reversa para salir hacia la calle, y mirar los espejos para estar seguro que el camino está despejado. Es algo natural, básico de esa maniobra. Tres marcas de automóviles han innovado, cada una en un aspecto, para que todo eso se pueda hacer de otro modo: Mercedes, KIA y Audi.
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