En mi columna del domingo pasado, les comentaba sobre la “semana de la dulzura” que había protagonizado el Gobierno en general y el equipo económico en particular, durante la semana previa. En efecto, en dicho lapso, a cada interlocutor se le dijo lo que quería oír. Al FMI y a los empresarios “que las causas de la inflación son macroeconómicas y hace falta un ordenamiento fiscal y monetario”. No sé mi amiga Georgieva, pero los de acá hasta lo aplaudieron. A los sindicalistas se les dijo que los acuerdos salariales deberían “ganarle a la inflación estimada de 30%”. Y a los muchachos del campo que “no habría suba de retenciones, ni cupos a la exportación”.
Pero, como en el aviso de la gaseosa tónica, “alguien” le debe haber dicho al Presidente “acabemos con tanta dulzura” y la semana pasada volvimos a la normalidad.
Enterate Fuerza De Dios Tu Radio Amiga!
