Descartar los jueces de línea, eliminando de paso el elemento humano, fue tal vez una medida necesaria para reducir la cantidad de gente que hay en una cancha de tenis en medio de una pandemia.
Pero también puede haber sido algo positivo para la integridad del deporte, en el que cada decisión acerca de si una pelota picó afuera o adentro es importante, si no clave.
Una cosa es segura: La proliferación del uso de la tecnología elimina los berrinches, que a menudo le dan sabor al espectáculo. No tiene sentido discutir la evidencia incontrastable que muestran las cámaras en el Melbourne Park.
“Eso es lo único negativo de esto. No hay nadie con quien discutir un fallo”, expresó Tommy Paul, un estadounidense que figura 53ro en el ránking mundial, durante una videollamada con la Associated Press. “No le puedes echar la culpa a nadie si crees que la bola fue buena pero en realidad picó afuera”.
Jennifer Brady, semifinalista del US Open en octubre y 22da cabeza de serie en Australia, cree que eso es positivo. “Prefiero no tener que discutir con una persona. Si picó afuera, picó afuera. Si picó adentro, picó adentro”.
Tanto Paul como Brady, igual que la mayoría de los jugadores, ven con buenos ojos el empleo de la tecnología y el fin de las fallas humanas.
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