
“Definitivamente los ataques, sobre todo de phishing, van a seguir en aumento. Cada vez serán más complejos. Durante 2019 se perdieron aproximadamente USD 600 millones en datos”, explicó Ramón Castillo, ingeniero de Forcepoint, en diálogo con Infobae. Y subrayó que la industria más atacada en la región fue la financiera, con un 71% de los ataques, entre los cuales el phishing aumentó un 600%, tan sólo a comienzos del año.
“La tendencia de realizar la mayoría de nuestras actividades en línea se mantendrá por lo menos hasta mediados del próximo año por cuestiones relacionadas con la pandemia, lo que significa tierra fértil para que los ciberdelincuentes continúen sus campañas de fraude, robo y extorsión. Es más, los ataques con mayor potencial de ganancias, aquellos que apuntan a empresas y entidades públicas, serán más coordinados y, por ende, más dañinos”, advirtió Dmitry Bestuzhev, director del equipo de investigación y análisis para América Latina en Kaspersky.
Ransomware o secuestro de datos
Se conoce como ransomware a un tipo de ciberdelito que consiste en el secuestro de datos por medio de un programa malicioso que cifra archivos impidiendo que el usuario pueda tener acceso al contenido.
Para restituir el acceso a ese contenido que queda secuestrado, encriptado e inaccesible para el usuario, el ciberdelincuente le solicita al usuario el pago de un rescate en formato de criptomonedas.
Desde Kaspersky anticipan que habrá más ataques de ransomware dirigido en América Latina. Explican que, por lo general, los cibercriminales latinoamericanos copian las técnicas de sus contrapartes de Europa Oriental y anticipan que pueda darse el desarrollo local de este tipo de amenaza con esquemas parecidos a los que realizan grupos infames como Egregor, Ragnar Locker, Netwalker, Sodinokibi, y otros.
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