El FMI aprobó la primera revisión del desempeño de la Argentina en el marco del Acuerdo Stand-By de 36 meses que fuera suscripto el 20 de junio de 2018, autorizó un desembolso por u$s 5.700 millones y también aprobó la ampliación del programa de asistencia solicitado por la Argentina a comienzos de mes en curso. Entonces, para lo que resta del año y hasta marzo del 2019 ingresarán, de cumplirse con el programa, u$s 24.400 millones.
Con la aprobación de la ampliación del Acuerdo Stand-By se incrementa el acceso hasta un total de aproximadamente 56.300 millones de dólares (equivalente a DEG 40.710 millones o 1,277 por ciento de la cuota argentina). “Las autoridades han solicitado usar este financiamiento del FMI como apoyo presupuestario”, según señala un comunicado del FMI.
Los u$s 24.400 millones será distribuidos de la siguiente manera: u$s 5.700 millones la semana que viene, u$s 7.700 millones en diciembre y u$s 11.000 millones en marzo de 2019. Esos fondos serán mantenidos en dólares en la cuenta del Estado en BCRA ya que, según adelantan fuentes del Palacio de Hacienda, en el corto plazo no hay necesidades de pesos por parte del Tesoro.
Paralelamente la acumulación de dólares permitirá al Gobierno mostrar que cuenta con capacidad para hacer a eventuales subas del tipo de cambio.
Tras la aprobación del Fondo, se conoció la Carta de Intención elevada por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris al FMI en donde el Gobierno reconoce que en el año en curso y buena parte del próximo, la economía argentina sufrirá una profunda recesión.
En concreto, según el memorando, el Gobierno espera que “el crecimiento se contraiga entre 2% y 3% en 2018 y entre 0,5% y 2% en 2019”. No obstante, confía en una “recuperación en forma de V” ya espera que “el crecimiento se recuperará a 8,5% interanual en el cuarto trimestre de 2019”.
En cuanto a la marcha de los precios, el documento sostiene que “la inflación general debería alcanzar un punto máximo por encima de 40 % para enero de 2019 y comenzar a caer rápidamente a poco más del 20 por ciento a fines de 2019.
Se ratifica un esquema de libre flotación del tipo de cambio aunque dentro de las bandas anunciadas en su momento y el mantenimiento de elevadas tasas de interés. Al respecto la Carta que las tasas de corto plazo no podrán bajar a menos de 60% hasta que las expectativas inflacionarias que publica el BCRA y proyectadas a 12 meses hayan disminuido en forma “contundente” durante por lo menos dos meses consecutivos. La contracara de las elevadas tasas de interés se traduce caída de la actividad tal como prevé el FMI.
INFLACIÓN
En cuanto a las perspectivas económicas, en el documento se proyecta que “el crecimiento económico trimestre a trimestre sea negativo hasta el primer trimestre de 2019”. Sin embargo, confía en que “el restablecimiento de la estabilidad macroeconómica y la trayectoria descendente más rápida de nuestra relación deuda-PBI restaurarán la confianza y eventualmente resultará en una recuperación en forma de V a partir del segundo trimestre de 2019”.
También se confía en que “la inflación interanual caiga rápidamente”. Según el pronóstico incluido en el memorando “la inflación general debería alcanzar un punto máximo por encima de 40% para enero de 2019 y comenzar a caer rápidamente a poco más del 20%a fines de 2019. La inflación continuará cayendo a un ritmo constante para llegar a un solo dígito para fines de 2021″.
FRACASO
En la Carta de Intención que el Gobierno elevó al FMI el 17 de octubre pasado, se describen las políticas y los objetivos económicos del Gobierno argentino para 2018 y el futuro. También se adjunta un Memorándum de Entendimiento Técnico que describe los objetivos específicos que la Argentina se compromete a alcanzar en el marco del acuerdo con el Fondo en apoyo al plan económico de la administración del presidente Mauricio Macri.
Comienza con una explicación del prematuro fracaso del programa acordado en junio. El Memorando sostiene “Argentina ha estado sujeta a una considerable volatilidad del mercado debido, en parte, a condiciones globales inhóspitas para las economías emergentes y, en parte, a las dificultades políticas internas suscitadas por la investigación en marcha y expansión por actos de corrupción vinculados con la operación y construcción de infraestructura y servicios públicos durante la Administración anterior”.
El documento indica que “en razón de estas dificultades imprevistas, nuestro plan de política económica no ha podido recomponer la confianza del mercado de la forma que esperábamos”, reconoce el Memorando enviado por el Gobierno Argentino. La respuesta es conocida pero queda explicitada en el documento.
En el mismo, la administración oficial señala que “tenemos la intención de redoblar nuestros esfuerzos para fortalecer nuestra posición fiscal, lo que ya se encuentra exitosamente encaminado desde que anunciamos nuestras metas por primera vez en mayo, de modo tal de poder vivir dentro de nuestras posibilidades y equilibrar nuestro presupuesto (excluyendo los pagos de intereses) en 2019″. Dicho de otra forma, se ratifica la búsqueda del déficit cero para el año próximo.
También señala que “vamos a revisar el marco de nuestra política monetaria y cambiaria con el objetivo de reducir de manera decisiva la inflación, un impuesto que sabemos es más perjudicial para los ciudadanos más vulnerables de la Argentina”. De ahí el anuncio del crecimiento cero de la base monetaria.
La carta de intención también ratifica que buena parte del esfuerzo fiscal recaerá sobre las espaldas del sector privado. El memorando cita que “pretendemos introducir un impuesto sobre la riqueza sobre los hogares para asegurar una contribución significativa a nuestros esfuerzos por parte de quienes se encuentran en el segmento superior de la distribución del ingreso”.
Esta promesa ya se cumplió parcialmente tras la media sanción por parte de la Cámara de Diputados, de la ley Impuestos a los Bienes Personales.
El Gobierno puntualiza que “hemos establecido derechos sobre las exportaciones, tomando en cuenta que los exportadores se han beneficiado por la reciente depreciación de la moneda”.
Siguiendo la línea del anterior acuerdo, se pone énfasis en la cuestión social. Así, se señala que “pese a la reducción del déficit fiscal, también hemos fortalecido el presupuesto destinado a asistencia social, y estamos atentos a, en caso de que se deterioren las condiciones sociales, identificar ingresos adicionales a efectos de incrementar los fondos de nuestros programas de asistencia social más efectivos”.
OBJETIVOS
En el memorando se señalan cuatro objetivos del Gobierno argentino:
Restaurar completamente la confianza del mercado a través de políticas macroeconómicas que disminuyan las necesidades de financiamiento del gobierno nacional y pongan nuestra deuda pública en un firme sendero descendente.
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